El parque hundido es un parque ubicado en Ciudad de México, pero antes fue una fábrica de ladrillos...
El "Parque hundido" es un parque muy peculiar ubicado en la Avenida Insurgentes en la alcaldía Benito Juárez de Ciudad de México.
Este parque tiene la peculiaridad de estar hundido alrededor de 6 metros en su parte más profunda, posee alrededor de 100,000 metros cuadrados y está cubierto de árboles con más de 100 años de antigüedad. Además sus réplicas de piezas arqueológicas zapoteca, maya, olmeca, totonaca y huasteca lo hacen ser además de un bosque, un museo al aire libre.
El lugar era una ladrillera llamada Nochebuena, durante el siglo XIX su suelo fue explotado para la fabricación de ladrillos. En el año 1893 la fábrica cerró y quedó un gran socavón, y no fue hasta los años 20s del siglo XX que sus alrededores comenzaron a poblarse y la gente comenzó a sembrar árboles en lo que quedó de la ladrillera.
Así nació el Bosque de la Nochebuena, nombre de la colonia. Para 1930 el parque fue pavimentado y ampliado por la construcción de la avenida de los Insurgentes, así que recibió mayor inversión. Se le nombró como Parque Luis G. Urbina, pero más tarde sería nombrado como Parque Hundido.
Dando pie a que en los años 30’ a este “Parque Hundido”, se le considere uno de los más biodiversos e importantes por su aportación ambiental debido a sus áreas verdes. Han sido plantados: fresnos, álamos plateados, cipreses, eucaliptos, bambús, acacias y cedros; así como otras especies florales y arbustivas: azalea piracanto, cedro verde, hoja elegante, limones y naranjos.
Pero la joya de la corona es un reloj floral que fue construido por Relojes Centenario, compañía relojera mexicana fundada en 1918 y pionera en la construcción de relojes monumentales en Latinoamérica con sede en Zacatlán, Puebla.
En entrevista con el ingeniero José Luis Olvera Cárdenas, Gerente Administrativo de Relojes Centenario, comentó a EL UNIVERSAL que esta pieza monumental la hizo su abuelo, Alberto Olvera Hernández. Y fue adquirido en 1977 por el licenciado Arturo Llorente González, Jefe de la Delegación Benito Juárez.
“Originalmente fue un reloj de tiempo para accionar un juego de manecillas para una carátula de 10 metros de diámetro con una superficie de 78.5 metros cuadrados. En ese entonces el ingeniero Atzuma trabajaba para la delegación y fue encomendado para decorar la carátula, como resultado se obtuvieron doce números de un metro de largo y 50 centímetros de ancho, cubiertos de panalillo blanco. En la parte central de la carátula le diseñó algo relativo al Calendario Azteca y el resto de la superficie la cubrió con amaranto de color rojo y amarillo y, haciendo una especie de bisel, le sembró alrededor un seto de trueno pequeño de color verde y amarillo con lo cual lucía maravillosamente el conjunto jardinería-diseño-reloj”, narró.
Para 1972 se colocaron algunas piezas arquitectónicas de imitaciones de piezas arqueológicas. Fueron distribuidas por diferentes zonas del parque. Además se idearon seis rutas para que los visitantes del parque pudieran explorar en su totalidad la obra arquitectónica.
En la actualidad el parque hundido es un parque familiar muy concurrido especialmente los fines de semana, cuenta con área de juegos gratuita, área de gimnasio, un audiorama donde se proyectan películas y documentales, un corral para perros enorme y rutas de poco más de 1km para caminar correr.
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¿Los locales conocían la historia?
Anexo fotos mías del parque, solía ir con demasiada frecuencia antes.
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